POWER OFF




Raül Torres is a film director and audiovisual creator who has embraced storytelling as a vital form of expression from an early age. Since childhood, the camera has been a natural extension of his perspective, driving him to explore stories with a distinctive sensitivity and strong creative vocation.
In 2002, he began his journey in filmmaking by producing guerrilla short films, working with limited resources but great ingenuity, passion, and initiative. For a decade, until 2012, he developed an intense period marked by experimentation and continuous learning within the audiovisual field.
After a pause due to time constraints, the emergence of artificial intelligence opened a new chapter in his career. This technology became a creative ally, allowing him to return to audiovisual storytelling through a renewed language that blends technological innovation with artistic sensitivity.
Currently, Raül Torres explores the narrative possibilities of artificial intelligence applied to cinema, understanding it not as a substitute, but as a tool in service of storytelling and human emotion. Through his YouTube channel, he shares his projects and investigates new forms of audiovisual expression, maintaining a clear commitment to cinema with soul, purpose, and a unique identity.
SINOPSIS
En un lado, una madre y su hija sobreviven en un entorno devastado por la guerra. En el otro, una madre y su hija viven con calma, ajenas al caos exterior. Mismos gestos. Mismos momentos.Dos realidades opuestas que avanzan en perfecta sincronía… hasta que todo se rompe.


Raül torres cobos






raül torres cobos - España - Duración: 2 min.
Raül torres cobos- España - Duración: 2 min.
PROCESO CREATIVO
ORIGEN DE LA IDEA
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USO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
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ESTILO VISUAL
La idea de POWER OFF nació de una experiencia muy concreta y profundamente emocional. Durante un viaje a Sarajevo encontré una bolsa con el mensaje “Books, not bombs”. Esa frase me impactó inmediatamente y me llevó a imaginar la imagen de una madre intentando proteger emocionalmente a su hija en medio de una guerra a través de la lectura y los pequeños rituales cotidianos.
A partir de ahí surgió la necesidad de reflexionar sobre cómo convivimos con el sufrimiento ajeno desde la comodidad de nuestras casas. Vivimos rodeados de imágenes de conflictos y tragedias, pero muchas veces acabamos apagando la televisión y continuando nuestra rutina diaria. No quería transmitir culpa, sino generar una sensación de reconocimiento y reflexión emocional en el espectador.
La película habla precisamente de esa distancia emocional y de cómo normalizamos el dolor cuando ocurre lejos de nosotros.
Desde el principio tuve claro que quería utilizar la inteligencia artificial como una herramienta cinematográfica y narrativa, no como un sustituto de la creatividad humana. La IA me permitió explorar ideas visuales complejas y trabajar una sincronización muy precisa entre ambas realidades paralelas del cortometraje.
Durante el proceso, la IA sí transformó parcialmente la idea original, sobre todo a nivel visual y estructural. Algunas soluciones narrativas aparecieron mientras experimentaba con imágenes, ritmos y paralelismos generados durante la producción. La tecnología abrió posibilidades inesperadas, pero siempre bajo una dirección artística muy consciente.
Para mí, la IA funciona como una extensión de la mirada humana. Amplifica posibilidades, pero la intención emocional y narrativa sigue dependiendo completamente del creador.
El estilo visual de POWER OFF se construye a partir del contraste entre dos mundos paralelos sincronizados visualmente, pero emocionalmente opuestos. La pantalla dividida no es un simple recurso estético, es el corazón narrativo de la película.
Una de las principales influencias cinematográficas fue el uso del split screen en el cine de Brian De Palma, especialmente por cómo convierte el montaje en parte activa del lenguaje visual. También me influyó muchísimo The Zone of Interest de Jonathan Glazer, sobre todo en el tratamiento del sonido y en la capacidad de sugerir el horror a través de lo que no se muestra directamente.
Visualmente buscaba un contraste muy fuerte entre la calidez doméstica y la oscuridad de la guerra, utilizando la sincronización de movimientos, gestos y silencios para conectar emocionalmente ambas mitades de la pantalla.
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NARRATIVA DE LA HISTORIA
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PROCESO TÉCNICO
La estructura narrativa se diseñó desde el inicio alrededor de dos líneas temporales y emocionales que avanzan en paralelo. El gran reto era que ambas realidades funcionaran de forma sincronizada no solo visualmente, sino también emocionalmente.
El guion fue fundamental porque todo el cortometraje depende del ritmo, de las pausas y de la relación entre acciones aparentemente cotidianas. Muchas decisiones narrativas nacieron en el montaje, especialmente en relación con el tiempo de los silencios y la duración de determinados planos.
Uno de los momentos más importantes del proceso fue decidir que, tras la explosión, una mitad de la pantalla quedara completamente negra. Cuando vi esa imagen funcionando en montaje entendí que la ausencia podía tener más fuerza emocional que cualquier imagen explícita.
El flujo de trabajo que utilicé fue Nano Banana Pro para la creación de personajes y entornos, mientras que Kling 3.0, especialmente mediante Multishot, me permitió mantener coherencia visual y narrativa entre planos y secuencias.
El montaje final se realizó en Filmora 14, donde trabajé toda la estructura de pantalla dividida y la sincronización narrativa. También utilicé ElevenLabs para voces y efectos especiales, así como Suno para la música del final del cortometraje.
La parte más compleja fue precisamente mantener esa humanidad. Técnicamente podía generar imágenes rápidamente, pero encontrar la emoción exacta en escenas muy pequeñas, como el gesto final de apagar la televisión, requirió muchísimas pruebas y ajustes.
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RELACIÓN ENTRE CINE E IA
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PRÓXIMOS PROYECTOS
Creo que estamos entrando en una etapa muy importante para el lenguaje audiovisual. La IA democratiza herramientas que antes eran inaccesibles para muchos creadores y permite experimentar de formas completamente nuevas.
Sin embargo, también pienso que el verdadero valor seguirá estando en la mirada del director. La tecnología puede generar imágenes, pero no puede decidir qué emociona, qué debe permanecer en silencio o cuánto debe durar una pausa incómoda.
Por eso creo que el rol del director será todavía más importante en el futuro. No como operador técnico, sino como alguien capaz de dar intención, sensibilidad y coherencia emocional a todas esas posibilidades tecnológicas.
La IA puede acelerar procesos, pero el cine seguirá necesitando visión humana, sensibilidad y capacidad narrativa.
Actualmente estoy trabajando en dos nuevos proyectos relacionados con cine experimental e inteligencia artificial.
Uno de ellos es una pieza más íntima y emocional centrada en la comunicación humana.
También estoy desarrollando un cortometraje de terror psicológico con influencias del cine coreano y del universo de David Lynch.
En el futuro me gustaría seguir explorando cómo la IA puede integrarse en narrativas cinematográficas más humanas, atmosféricas y emocionales, alejadas de la simple demostración técnica. Mi interés está en utilizar estas herramientas para ampliar posibilidades expresivas y construir experiencias cinematográficas con identidad propia.